Así que, y asumiendo que en esta época el dinero juega un rol muy importante para la enorme mayoría de las personas, valdría la pena cuestionarnos sobre la relación que hemos establecido con el "dinero" para optar por una relación que sea sana para cada uno de nosotros.
Gracias por explorar estas ideas y te invitamos a dejarnos tus coemntarios y votos en la escuesta de este mes.
Tendremos que estar atentos para mantener nuestra mente despejada y clara para no perder el rumbo aún cuando tengamos que hacer paradas en varios puertos antes del final. Somos responsables de las relaciones que establecemos con el dinero, no es el dinero el responsable de establecer una relación nosotros mismos.
El dinero fluirá hacia a ti en la medida en que tú le permitas que este fluya hacia el mundo.
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El Dinero, ¿es una fuente de felicidad?
A un grupo de estudiantes de Harvard se les planteó un cuestionamiento y se les pidió que eligieran entre alguna de estas dos opciones que menciono a continuación: Supongamos un mundo imaginario, en cual de los dos preferirías vivir:
a) Tú ganas 50,000 dlls al año mientras que los demás ganan 25,000 dlls.
b) Tú ganas 100,000 dlls al año mientras que los demás ganan 250,000 al año.
Estas fueron las dos opciones planteadas a los estudiantes de Harvard University, ¿Tú cuál hubieras elegido? Posiblemente muchos de los lectores hubiéramos elegido la opción “b)” con la franca intención de tener más que antes. Sin embargo la elección del 100% de los estudiantes fue la opción “a)”.
Resulta muy interesante por que este grupo de personas prefirieron tener menos dinero en lugar de el doble de lo inicialmente propuesto, y he aquí el argumento que sostuvieron.
Ellos eligieron tener menos dinero ya que su riqueza no la miden en relación a la que poseen ellos mismos, sino en relación a lo que tienen de más que los demás, es decir, soy rico no por lo que tengo, sino por lo que tengo que tú no puedes tener.
Desde esta óptica si miramos a dos pordioseros que no poseen ninguna necesidad básica cubierta como comida, casa, etc.; si tan sólo uno de los dos tuviera un peso que el otro no posee, el poseedor del peso se sentiría mejor por el simple hecho de medirse con el otro.¿será acaso que eso solo pasa en Harvard?, ¿alguna vez nos hemos sentido menos “jodidos” por ser los menos pobres del barrio?, ó incluso ¿alguna vez te has sentido incómodo por que otros tienen más que tú, aún cuando no te hace falta nada para vivir? Quizás valdría la pena mirar hacia nosotros y explorar estas respuestas, ¿no crees? Luego entonces volvamos la mirada nuevamente a la misma interrogante, ¿es el dinero una fuente de “motivación”?
Si les parece veamos de manera muy sencilla y breve algunas teorías que pudieran sostener de manera afirmativa esta primera aseveración.Explorando a lo largo de la historia de la humanidad y de diversos enfoques sobre las motivaciones humanas podemos encontrar posturas de pensamiento que se contraponen una con otra. Exploremos primero los posturas que podrían sostener de manera afirmativa que el dinero ciertamente encierra la capacidad de motivar.
El dinero SI motiva y produce felicidad
Richard Layard en su libro “La Felicidad” presenta una serie de evidencias estadísticas supremamente interesantes y reveladoras, a continuación un argumento a favor del dinero, su motivación y la influencia en el incremento de la felicidad de las personas.Existe una clara tendencia de los países más ricos a ser más felices que los pobres.
En este sentido, a medida que países pobres como India, México, Filipinas, Brasil y Corea del sur van experimentando un crecimiento económico, se observan evidencias de que la felicidad también va aumentando. La razón es clara: los ingresos adicionales son realmente valiosos cuando sirven para elevar a las personas por encima del umbral de la verdadera pobreza física. Y como cabría esperar, el efecto de los ingresos en la felicidad es mayor en los países más pobres, en los que la gente se halla más cercana a la miseria.
Podemos comenzar por acercarnos a la propuesta hecha por Abraham Maslow sobre su pirámide de necesidades básicas en donde encontramos que la necesidad básica de todo ser humano por cubrir son las fisiológicas (comida, salud, etc.), y pensando en estas primarias necesidades, ¿será el dinero un medio eficaz para cubrirlas?... salvo su mejor opinión, me parece que si alguien carece de estas necesidades elementales, ciertamente será el dinero una motivación para cubrir esta carencia presente.
De igual modo podríamos acercarnos con esta misma motivación hacia los niveles subsecuentes de esta pirámide que corresponde a las necesidades de seguridad ante los peligros y de aceptación en sus círculos sociales, luego entonces, encontramos que en estas primeras tres necesidades básicas, propuestas por Maslow, el dinero ciertamente es una motivación a través de la cual se pueden cubrir estos requerimientos elementales.
De acuerdo a la teoría de Vroom podríamos afirmar que el dinero se convierte en una motivación toda vez que el tener dinero nos demanda un esfuerzo que encontrara su recompensa en el tener el dinero para los fines que cada uno pudiera disponer, es decir, el dinero es una motivación que nos impulsa a la ejecución de una serie de acciones o movilizaciones para obtener el mismo.
Desde Vroom podríamos afirmar que con el dinero se cubren nuestras necesidades, empezando por la necesidad del reto de tenerlo, lo cual es de por si, ya una motivación humana.
Locke afirmaba que el factor económico ciertamente era una motivantes sobre la actitud de las personas en las organizaciones. Desde esta perspectiva podríamos afirmar que la gente tenemos metas claras del recurso económico básico para poder tener la calidad de vida que deseamos alcanzar y a la vez la seguridad que esta nos puede brindar.
En el caso de Mclleland y su teoría de las motivaciones humanas encontramos que el dinero puede potencialmente jugar un factor relevante en cada una de las motivaciones propuestas, desde la de “afiliación” y pasando por la de “logro” hasta la de “poder”; esta última entendida desde la capacidad de poder para tener o desde la perspectiva de poder para mandar.
La idea de la “afiliación” tiene una clara influencia en nuestros círculos sociales, si un amigo tiene un determinado tipo de celular, el grupo buscará tener este tipo de distintivo, a la vez que la moda de los tatuajes, o cualquier otra señal de pertenencia.
Luego entonces podríamos afirmar desde estos diferentes enfoques y análisis que el dinero si es un factor de motivación humana, sin embargo, será necesario explorar su contraparte para poder tener una conclusión mas objetiva.
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El dinero NO motiva, no produce felicidad
Me parece que podemos considerar nuevamente a Maslow para aseverar que el dinero no es una fuente de motivación debido a que una vez que ya tienes tus necesidades básicas cubiertas, incluso gracias al dinero obtenido, pues el dinero deja de ser una motivación básica y se comienzan a buscar otras nuevas motivaciones.
Esto no significa que se deje de necesitar como un medio para la obtención de beneficios, sino más bien, que ahora no es la meta principal por alcanzar. Si ponemos en este contexto a Mc.Lelland hallaremos que una de las principales motivaciones es la necesidad de “Afiliación”, por lo que es muy fácil imaginar a gente involucrada en grupos de apoyo o de servicio, en donde la principal motivación es el estar o ser parte de alguna comunidad.
Si además de tener la motivación “afiliativa” proponemos actividades de servicio y apoyo, con metas y motivaciones altruistas, pues el dinero y su figura será ciertamente la de un actor secundario mas no el de un factor protagónico. Sin embargo seguirá siendo útil el poder contar con él para facilitar el logro de algunas metas.De acuerdo con Vroom el dinero en este caso no será por lo tanto un fin, sino un instrumento que soporte la expectativa por alcanzar.
En encuestas realizadas a nivel mundial sobre el nivel de felicidad que existe en cada pais se ha visto que a pesar de que el ingreso per capita en Estados Unidos ha incrementado los niveles de felicidad no se han incrementado y simultáneamente el grupo de personas que reportan “no ser tan felices” no ha disminuido.Algo similar pasa en Inglaterra en donde desde 1975 los niveles de felicidad se mantienen igual a pesar de que el nivel de ingreso se subió de manera importante.
Un fenómeno interesante es que algunos de los países que reportan mejores índices de felicidad corresponden no solamente a los más ricos (Holanda, Dinamarca, Canada, E.U., etc.), sino que curiosamente y a la par algunos países como Indonesia, México y Colombia entre otros reportan índices de felicidad muy similares a los países de primer mundo.
De tal manera que podríamos afirmar que es el dinero una motivación natural para el hombre. Solo por mencionar algunos datos adicionales en este escrito, los cuales evidentemente podrán ser un tema total por explorar en siguientes investigaciones, mencionaríamos que en los países desarrollados se ven reflejados los más altos índices de suicidio y drogadicción.
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Conclusiones finales
Por tanto cito algunas algunas conclusiones expuestas por Richard Layard, mismas con las que personalmente me encuentro en completa concordancia y urgencia por entender para actuar, ya que si no entendemos la historia del mundo y los paradigmas que nos han llevado a dichos resultados, tenemos entonces potencialmente un destino predicho por la ignorancia presente ante los errores pasados.
Entonces cito nuevamente a Layard : En el primer mundo nos encontramos ante una profunda paradoja: una sociedad que busca y proporciona mayores ingresos, pero cuya felicidad en el mejor de los casos apenas ha aumentado. Al mismo tiempo, en el tercer mundo, donde el incremento de los ingresos sí produce una mayor felicidad. Y en el primer mundo hay más depresión, más alcoholismo y más delincuencia que hace cincuenta años, entonces … ¿Qué nos está pasando?
El dinero no posee la cualidad de motivar o desmotivar, es esencialmente nuestra manera de relacionarnos con el dinero lo que marca la diferencia.
Tendremos que reconocer nuestros contextos sociales, psicológicos, emocionales y espirituales o trascendentes para poder aprender a cuestionar lo aprendido previamente en relación al tener o no tener dinero, pues sólo así podremos aceptar esos modelos de pensamiento con libertad y gozo, o en su caso contrario, habrá que desecharlos para proponer nuevos modelos y maneras de interacción más nutritivas, que nos permitan detonar nuestros potenciales más significativos en función de nuestras metas de vida y los medios necesarios para la realización de este fin trascendente.
Desde hace muchos años se ha asociado al dinero con una fuente de felicidad, hemos escuchado a mucha gente decir que “si tan sólo me ganase la lotería sería feliz”, o “si tuviera suficiente dinero haría…”, etc.Entonces también escuchamos cosas como “papá quiero un juguete” y el papá responde, “Pues que crees que soy rico o que??”. Y ¿cómo traduce un niño esta respuesta? Si tan solo mi papá fuera rico entonces tendría eso que quiero y sería FELIZ.
De alguna manera u otra así hemos establecido nuestras relaciones con el dinero, lo cual hace en muchas ocasiones sea más sencillo hablar de sexualidad que de dinero, es más incómodo el responder la pregunta ¿cuánto ganas?, que si ya has tenido relaciones? O en algunos casos igual de incomoda la respuesta como la pregunta.
El dinero no posee ninguna cualidad que yo no le haya imputado consciente o inconscientemente, sin embargo, si logro despertar del sueño de que el dinero posee la cualidad de hacerme feliz y que a la vez la ausencia del mismo me hace infeliz, podremos estar presentes a la vida misma y sus múltiples opciones para disfrutar cada pequeño instante, cada pequeña partícula de polvo suspendida en el aire en su interminable danza con el viento, o la grandeza impactante del vasto universo nocturno, o quizás ante mi misma capacidad de caminar suavemente descalzo sobre el pasto verde recién podado mientras mi mano acaricia la suavidad las hojas color arcoiris. Así que retornemos al punto de encuentro de todas estas ideas … ¿el dinero motiva?
Mi respuesta es ambivalente, pues creo que Si y No, que depender de muchas variables tanto de necesidades reales imperantes como del nivel de conciencia que del dinero tenemos.
Existen tantas cosas que no cuestan nada, que lo único que me demandan es mi atención impecable, mi acción ética y mi sensibilidad exaltada, ¡¡wow!!!, muy alto el costo es el que pagamos por no usar esta consciencia a tiempo, o justo cuando nuestra vida se nos ha escapado ya de las manos.
Entonces el dinero es un medio muy útil y necesario para poder cubrir las necesidades más elementales, mismas que si no se cubren, nos podrían distraer de disfrutar un hermoso atardecer mientras nuestro estómago anda haciendo ruidos enormes por falta de un pedazo de pan.
Sin embargo, y a pesar de ser de gran utilidad, el dinero, desde mi punto de vista, nunca será un fin sino un medio. Tendremos que ser responsables con nosotros para identificar el tiempo pertinente para buscar en el dinero un motivo para tenerlo en tiempo y cantidad suficiente para incrementar nuestra calidad de vida, sin sujetar la misma calidad de vida al dinero mismo.
Tendremos que estar atentos para mantener nuestra mente despejada y clara para no perder el rumbo aún cuando tengamos que hacer paradas en varios puertos antes del final. Somos responsables de las relaciones que establecemos con el dinero, no es el dinero el responsable de establecer una relación nosotros mismos.
El dinero fluirá hacia a ti en la medida en que tú le permitas que este fluya hacia el mundo.
Victor Gutiérrez, Puebla. México.
Mayo 2007.
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